El Millonario y El Tatengue empataron sin goles en los 90 minutos, y todo se decidió desde el punto penal donde Armani volvió a brillar con dos atajadas
¿Mística o suerte? ¿River tiene en este plantel las respuestas a sus problemas futbolísticos? ¿Armani ya es un arquero de los denominados "ataja penales"? Todas estas dudas y muchísimas más se vieron multiplicadas en El Estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, donde el equipo Millonario no mostró su mejor cara y hasta por momentos sufrió frente al Unión de Madelón.
En otro partido que terminó con los hinchas riverplatenses comiéndose las uñas, las pulsaciones al máximo y la frustración por no ver en buen nivel a su equipo, Franco Armani reapareció en la tanda de penales para meter a su equipo en cuartos de final de Copa Argentina. El Pulpo protagonizó dos atajadones sobre los remates de Lucas Gamba y Valentín Fascendini; mientras que por el lado de La Banda solo falló Martinez Quarta y concretó el pase Gonzalo Montiel con la conversión del quinto y último tiro del partido. El mismo Cachete sufrió un agarrón a los 25' del ST de Mateo Del Blanco, que podría haber ameritado la máxima pena, pero el árbitro Gariano lo desestimó rápidamente.
El Tatengue cumplió con su parte del juego, con lo que planeó en la previa del encuentro. Fue un equipo muy compacto, con mayor cantidad de jugadores en su propio área para contener la arremetida de River —principalmente esos 10 o 15 minutos donde juega como una máquina aceitada y se lleva todo por delante—, y menos gente en ataque, pero no necesariamente eso se tradujo en poco peligro. Tarragona y Estigarribia fueron siempre una presencia molesta, y complicaron a la defensa millonaria tanto en duelos aéreos como en la ocupación de espacios detrás de la línea de los zagueros.
Por su lado, River Plate fue muy irregular con su nivel y su juego. En los primeros momentos tuvo un arranque feroz con laterales proyectados, centros no tan buenos, pases filtrados a las diagonales de Salas o Driussi, juego interior y demás. Encontró en alguien que parecía fuera de la órbita, más allá que acá, la solución definitiva a los problemas de creación: Nacho Fernández reapareció hace varios encuentros para ser figura y estandarte en la construcción de juego por el medio, y lo sostuvo en este partido.
Algunas pinceladas de Castaño y Driussi, poco de Galoppo y el desgaste físico del juego de Gallardo hicieron que los ataques millonarios perdieran fuerza —hasta la entrada de Quintero— y Unión tomó eso como una invitación al juego. El Tatengue le robó la posesión de la pelota en un tramo largo y encontró los espacios como para acumular argumentos —aunque no suficientes— para ganar el encuentro.
Como se estableció al comienzo de este escrito, River termina con más dudas que certezas contra un gran rival como Unión de Santa Fé. Gallardo aún no pareciera encontrar la pieza clave para potenciar el gran plantel que tiene, y nuevamente el trabajo de Armani en los penales salvó lo que podía ser un golpazo para el equipo millonario, que parece todavía en construcción. El Pulpo se colocó la medalla de figura para colocar a River Plate en cuartos de final de la Copa Argentina, donde se enfrentará a Racing Club en un partido que desde ya tendrá muchos matices más allá de lo que ocurra en los 90 minutos.