El plantel de Sarmiento de Junín arranca el final de la pretemporada afrontando el desafío de encontrar el funcionamiento con un equipo repleto de nombres nuevos.
Un equipo en pretemporada con once futbolistas nuevos, siempre es un equipo en formación. Uno de los objetivos que se plantea en esa etapa de preparación es el de llegar bien a la competencia y no el de ganar partidos. En ese sentido, las conclusiones que se pueden sacar son parciales, ya que, por ejemplo, yendo al caso particular de Sarmiento, el entrenador utilizó el encuentro ante Agropecuario Argentino para probar a Luciano Pierce de lateral derecho y a Maximiliano Méndez por el izquierdo y, a pesar que en alguna oportunidad jugaron en esas posiciones, no es donde mejor se desempeñan.
Sin embargo lo que se puede ir descifrando de los entrenamientos y partidos como el del último sábado son algunas características que va a tener el equipo. La intención de salir jugando desde el arquero fue un recurso utilizado, aunque evidentemente le falta rodaje, ya que por momentos se iniciaba bien, pero faltaban movimientos de desmarques para superar la primera línea de presión. Al mismo tiempo, en esa idea es vital el trabajo, en este caso, del doble contención, y tanto Guillermo Farré, el más retrasado, como Yamil Garnier, más adelantado, no lucieron lo suficientemente comprometidos para ser una opción de pase cuando el rival reducía los espacios. Tampoco fue una alternativa la conducción de los centrales para generar superioridad en la siguiente línea y entonces la segunda opción era lanzar a la posición de Joaquín Boghossian, una alternativa también trabajada pero peligrosa contra los propios objetivos cuando se vuelve recurrente.
Otra de las características que se vio claramente en el encuentro del sábado fue la verticalidad de los tres futbolistas que juegan por delante de Farré y Garnier. Tanto Iván Etevenaux, Gonzalo Bazán o Ignacio Cacheiro cada vez que tomaron la pelota, sobre todo en transición, fueron directamente hacia el arco contrario, aunque con escaza precisión. Esta intención puede tener dos consecuencias: un equipo partido, ya que por momentos la defensa no alcanza a reducir, o, en el caso que logren la precisión deseada, un equipo temible de contra. Ergo, seguramente el entrenador apuntará a buscar el equilibrio entre las dos y la capacidad de los intérpretes para saber cuándo acelerar y cuándo esperar a que el equipo salga. Pero si logra que la pelota salga limpia desde el fondo el cambio de ritmo en tres cuartos de cancha será el salto de calidad a los ataques porque los tres futbolistas nombrados tienen buena pegada, buen pase y desequilibrio.
También se vieron algunos rasgos en la recuperación de la pelota. En el inicio del partido la presión se dio en el último tercio de la cancha y en ocasiones funcionó bien, con el mediocampista de lado yendo a la disputa con el lateral, y Garnier y los defensores ajustando detrás.
Quedan nueve días para el primer compromiso de la temporada, ante Sacachispas, y un amistoso ante Rivadavia de Lincoln para seguir buscando el funcionamiento de un equipo que incorporó a once futbolistas nuevos. Jugadores por recuperarse (en diferentes instancias) como Javier Capelli, Ramiro Arias, Matías Sarulyte y Patricio Vidal y algún otro por llegar (el técnico quiere un media punta), con todo ese combo El Verde mira en el horizonte el 16 de septiembre, día en que arrancará la ilusión de volver a Primera.
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