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Omar De Felippe: "Muchas veces la comida no llegaba"

Omar De Felippe, Fútbol, Ascenso, Malvinas Argentinas.
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Omar De Felippe, ex jugador, técnico y ex combatiente de la guerra de Malvinas, habló en el programa "De Una Otro Buen Momento"por radio La Red AM 910, sobre el 2 de abril, día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas.

Al referirse de como comenzó su traspaso a la isla, De Felippe expresó: "El 9 de abril vino un soldado a las 5 de la mañana a la casa donde vivía con mi vieja. Se la da a mi vieja, me despierta llorando y me dice: "Llegó esto". Yo le dije tranquila, no pasa nada, anda a dormir. A eso de las nueve me presente en el regimiento, sabiendo que había muchos amigos que todavía no se habían dado de baja. Sabíamos de la situación que podía pasar, pero no en la magnitud que tomó después. De ahí encontrarme con mis compañeros, empezaron a llegar, los cortaron el pelo. Nos dieron el bolso porta equipo, nos empezaron a dar el armamento. Dormimos esa noche, cenamos, al otro día recibimos la visita de nuestros familiares, creo que fue un viernes. Tuvimos dos horas de visitas, se fueron con la idea de encontrarnos al próximo día en el horario matutino. Una vez que los familiares se fueron, nos empezaron a formar, terminaron de alistarnos, de darnos la ropa que nos faltaba, la campera, los cascos, revisión de armas. No se si fue once o doce de la noche, entraron unos micros de línea de colectivo, nos cargaron a todos y de ahí salimos hacia Campo de Mayo. Recuerdo que le dije a un amigo que le diga a mi vieja que me iba. Nosotros tuvimos un viaje hasta el Palomar, con muchas sensaciones encontradas porque la gente nos despedía de una manera impresionante con banderas en los balcones, alentándonos, hasta que entramos a la base del Palomar y ahí cambió todo. Desde ahí avión hasta Rio Gallegos, reabastecieron de combustible, nos dieron un mate cocido y de ahí directo a Malvinas directamente".

¿Quién era tu amigo?

"El negro tamba, el hermano de un gran amigo mío, que todavía estamos que vive cerca de la casa de mi mama".

¿Había un cierto optimismo, que no iba a ser tan grave?

"Yo creo que todos pensamos que esto no iba a llegar, a lo que llegó. Sabíamos de lo que podía pasar, pero en ese momento era todo muy tranquilo. Inclusive fue muy tranquilo durante muchos días, hasta que nos enteramos, nos empezamos a enterar cuando los ingleses se empezaron a alistar y empezaron su viaje hacía Malvinas. Ahí las cosas empezaron a cambiar, ya diez, quince días que estuvimos ahí, ya estábamos bastante inquietos. A medida que sabíamos que se iban a acercar los ingleses, fue cambiando de una manera tremenda en el día a día".

Al referirse a su capacidad para pelear, disparar, De Felippe expresó: "Haber tuvimos una intrusión durante un año. Los soldados grandes, categoría 62, teníamos idea de lo que teníamos que hacer, sabíamos tirar, sabíamos movernos, había un montón de cosas que sabíamos. Vos practicas durante el año del servicio militar, en teoría, lo que tenes que hacer en caso que haya un conflicto bélico o un enemigo, pero nunca lo tiraron un tiro del otro lado para acá. Hay que entender la situación, vos practicas como se tira una granada, una bomba, vos tiras hacía un blanco, pero no te devuelve nada. La realidad, cuando las cosas empiezan a tomar otra dimensión, es totalmente distinta. Vos aprendes a tirar, a mi personalmente me encantaba el tiro, me encantaba practicar, una cosa es tirarle a un blanco. Hay muchos imprevistos que vos tenes que resolver sobre la marcha, la cuestión psicológica es fundamental. No dormir, no comer el frío, son un montón de cuestiones, la convivencia bajo esa presión es tremenda. Hasta que llega un momento que ya no te importa absolutamente nada, son esas cuestiones que vos tenes que sostener y tratar de levantarte al otro día, cuestiones que tienen que ver con la supervivencia. La supervivencia es complicada".

¿Cuándo llegaste a Malvinas, donde dormías?

"Nosotros bajamos en el aeropuerto de Malvinas, caminamos tres kilómetros. Abrimos las carpas, dormimos esa noche en las carpas, hacía un frío tremendo. Te tapabas, dormías vestido, te ponías todo lo que tenías, camiseta, camisa, camperon. Tratábamos de combatirlo de la manera que podíamos. Cuando había sol y los ingleses no estaban teníamos la posibilidad de lavar, la colgábamos en algún lado e íbamos guardando, ropa interior tenías unas tres o cuatro mudas. Teníamos esa ropa, pero había que lavarla, cuando estabas bien y no teníamos ningún apuro lo podías hacer. Pero después hubo un tiempo, cuando los ingleses llegaron, que ya no hubo tiempo para hacer esas cosas".

¿Cada cuanto comían?

"Antes que vengan los ingleses, dos veces por día. Cuando llegaron y empezaron los combates, los repartieron una vez por día. Si por muchas veces esa comida no llegaba, muchas veces el que repartía la comida, repartía primero en un lugar. Los que estábamos en la punta no llegaba nunca, eso era algo que estaba impuesto, que esta bien, no esta bien. Muchas veces cuando la comía no llegaba, caminamos hasta las cocinas donde hacían la comida y rasqueteábamos las cocinas de campaña con cuchara y comíamos ahí. Comíamos generalmente algo que se podía transportar en tachos, sopa, guiso, lentejas o polenta, mucha polenta".